La nueva batalla mundial contra los ultraprocesados: India mira hacia el modelo de etiquetado mexicano

India propone colocar advertencias visibles en alimentos con exceso de azúcar, sal y grasas. México lleva casi seis años aplicando un sistema semejante y sus resultados ofrecen una primera respuesta sobre lo que estos sellos pueden —y no pueden— cambiar.
La batalla mundial contra los alimentos poco saludables está entrando en una nueva etapa. Ya no se discute únicamente qué contienen los productos, sino qué tan clara y visible debe ser esa información para el consumidor.
El 28 de agosto de 2026, la Autoridad de Seguridad Alimentaria y Normas de India —FSSAI, por sus siglas en inglés— propuso introducir advertencias obligatorias en la parte frontal de los alimentos y bebidas envasados con cantidades elevadas de azúcar, sal o grasas.
El organismo plantea utilizar un hexágono rojo que permita identificar rápidamente productos con niveles excesivos de determinados nutrimentos. Entre las leyendas consideradas se encuentran “alto en azúcar”, “alto en sal”, “alto en grasa” y “bebida altamente endulzada”.
La propuesta representa un cambio importante para India, donde actualmente la información nutricional se concentra principalmente en la parte posterior de los envases. También coloca al país frente a una discusión que México conoce bien: ¿los sellos de advertencia ayudan realmente al consumidor o reducen un problema complejo a unas cuantas figuras impresas sobre un empaque?
¿Por qué India está tomando esta decisión?
India posee un mercado de alimentos y bebidas envasados valorado en aproximadamente 100 mil millones de dólares. Al mismo tiempo, enfrenta un crecimiento acelerado del sobrepeso, la obesidad, la diabetes y otras enfermedades asociadas con la alimentación.
La presión para establecer advertencias frontales no proviene únicamente de organizaciones de salud. La Suprema Corte india cuestionó los retrasos gubernamentales y pidió que la protección de la salud pública tuviera prioridad frente a los intereses comerciales.
El debate se intensificó después de conocerse diferencias en la formulación de productos vendidos por las mismas multinacionales en distintos países. Una investigación de Reuters señaló, por ejemplo, que algunas bebidas comercializadas en India contienen considerablemente más azúcar y calorías que sus versiones disponibles en mercados europeos.
Esta situación provocó una pregunta incómoda: ¿por qué una compañía puede vender una formulación con menos azúcar en un país y mantener otra más azucarada en un mercado con regulaciones menos estrictas?
Representantes de la industria han solicitado que cualquier regulación sea resultado de consultas amplias y se base en criterios científicos. Organizaciones de salud, por su parte, advierten que una participación excesiva de las empresas podría retrasar o debilitar la medida.
La propuesta todavía debe atravesar el proceso regulatorio correspondiente. Por lo tanto, India aún no tiene un sistema plenamente aprobado y vigente como el mexicano. Lo anunciado es un paso decisivo, pero no constituye todavía la implementación definitiva.
México: seis años viendo octágonos negros
México comenzó a aplicar su sistema frontal de advertencia en octubre de 2020 mediante la modificación de la Norma Oficial Mexicana NOM-051.
Los octágonos negros que hoy forman parte del paisaje cotidiano de supermercados y tiendas advierten cuando un alimento o bebida no alcohólica preenvasada presenta:
Exceso de calorías.
Exceso de azúcares.
Exceso de grasas saturadas.
Exceso de grasas trans.
Exceso de sodio.
El sistema incluye además leyendas precautorias para productos que contienen edulcorantes o cafeína añadida, cuando no se recomienda su consumo en niñas y niños.
Otra característica importante es la restricción de personajes infantiles, celebridades, mascotas, dibujos animados y otros elementos dirigidos a menores en productos que deben portar uno o más sellos.
Desde octubre de 2025, México se encuentra en la tercera fase de aplicación de la norma, con criterios más estrictos para determinar qué productos deben llevar advertencias.
El propósito no es prohibir la venta ni afirmar que un producto causa por sí solo una enfermedad. Busca presentar información comprensible en unos cuantos segundos, sin exigir que el comprador interprete porcentajes, porciones o tablas nutricionales complejas.
India y México: dos sistemas semejantes, pero no idénticos
La propuesta india toma una dirección cercana a la experiencia latinoamericana, aunque existen diferencias relevantes.
Elemento | México | Propuesta de India |
Situación legal | Obligatoria desde octubre de 2020 | Propuesta en proceso de aprobación |
Forma principal | Octágonos negros | Hexágono rojo |
Nutrimentos señalados | Calorías, azúcares, grasas saturadas, grasas trans y sodio | Azúcar, sal y grasas; también se contempla una advertencia para bebidas muy endulzadas |
Número de advertencias | Un sello por cada exceso detectado | La propuesta conocida contempla una advertencia frontal aplicable según los excesos identificados |
Edulcorantes y cafeína | Incluye leyendas precautorias para menores | No se ha presentado hasta ahora un alcance equivalente |
Publicidad infantil | Restringe personajes y elementos dirigidos a niños en productos con sellos | Los detalles definitivos aún deben establecerse |
Aplicación | Alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasados sujetos a la NOM-051 | Alimentos y bebidas envasados; se prevén excepciones para productos de un solo ingrediente |
México cuenta, por tanto, con un sistema más desarrollado y específico. India todavía debe definir umbrales, excepciones, plazos y mecanismos de vigilancia.
¿Los sellos mexicanos han funcionado?
La respuesta más honesta es que han producido cambios importantes, pero no pueden resolver por sí solos la crisis de salud.
Un estudio publicado en 2025 en PLOS Medicine encontró señales de reformulación después de la entrada en vigor de la NOM-051. En diversas categorías disminuyó la proporción de productos que superaban los límites establecidos para calorías o nutrimentos críticos.
Esto significa que algunas empresas no se limitaron a colocar sellos. Modificaron recetas para reducir azúcar, sodio, grasas o contenido energético y evitar una o varias advertencias.
Una investigación posterior sobre las compras de alimentos y bebidas envasados encontró reducciones asociadas con la implementación de la política mexicana. Los resultados estimaron disminuciones en las compras de:
15% en calorías totales.
25% en azúcares añadidos.
12% en grasas saturadas.
7% en sodio.
En conjunto, los cambios equivaldrían a aproximadamente 65 calorías menos adquiridas por persona al día.
Estos resultados son prometedores, pero deben interpretarse con cuidado. Se refieren a nutrientes contenidos en productos comprados y a asociaciones observadas después de la política; no demuestran por sí solos que hayan disminuido inmediatamente la obesidad, la diabetes o las enfermedades cardiovasculares.
Los hábitos alimentarios también dependen de los ingresos, el precio de los alimentos frescos, el acceso a mercados, la educación, el tiempo disponible para cocinar, la publicidad y el entorno familiar.
El etiquetado modifica una parte del ambiente alimentario. No transforma automáticamente todo el sistema.
Un sello no es sinónimo de “ultraprocesado”
Existe una distinción que con frecuencia se pierde en la conversación pública.
Los sellos mexicanos y la propuesta de India no clasifican técnicamente el grado de procesamiento de un producto. Advierten sobre su composición nutricional cuando supera ciertos límites.
Un alimento puede estar altamente procesado y no llevar todos los sellos si su formulación se encuentra por debajo de determinados umbrales. También puede existir un producto relativamente sencillo que reciba una advertencia por su concentración de sodio, azúcar o grasa.
El término “ultraprocesado” pertenece a sistemas de clasificación que consideran no solo los nutrientes, sino también la transformación industrial, los ingredientes utilizados, los aditivos y el propósito de la formulación.
Por eso, los conceptos no deben utilizarse como si fueran exactamente iguales.
La batalla de fondo sí involucra a muchos ultraprocesados, porque una parte considerable contiene concentraciones elevadas de azúcar, sodio, grasas o calorías. Sin embargo, el sello informa sobre excesos nutricionales; no certifica por sí mismo el nivel de procesamiento.
La respuesta de la industria
Las empresas de alimentos argumentan que las advertencias pueden simplificar demasiado la información, confundir al consumidor o clasificar negativamente productos que pueden formar parte de una dieta equilibrada.
También sostienen que los criterios deben considerar porciones reales de consumo y diferencias entre categorías.
Las autoridades sanitarias responden que las tablas nutricionales convencionales exigen conocimientos y tiempo que el comprador no siempre posee. Frente a estantes llenos de colores, promociones y personajes, una advertencia frontal funciona como una señal rápida.
La experiencia mexicana revela otra consecuencia: los sellos cambian la competencia.
Cuando dos productos similares se encuentran juntos y uno muestra tres advertencias mientras otro presenta una, la formulación se vuelve parte visible de la decisión de compra. Esto genera presión para reducir ingredientes críticos, desarrollar nuevas versiones y modificar la publicidad.
Pero también abre la puerta a estrategias discutibles. Algunos productos reducen azúcar y recurren a edulcorantes; otros disminuyen un nutrimento sin mejorar sustancialmente la calidad integral de la formulación.
Cumplir con una etiqueta no siempre equivale a construir un alimento verdaderamente nutritivo.
¿Qué puede aprender India de México?
La primera lección es que el diseño debe ser sencillo. Una advertencia solo funciona si puede reconocerse rápidamente y no queda escondida entre otros elementos.
La segunda es que los umbrales deben estar sustentados científicamente y mantenerse protegidos frente a presiones comerciales.
La tercera consiste en acompañar el etiquetado con educación nutricional. El consumidor necesita comprender que un sello no significa prohibición, pero sí una señal para moderar la frecuencia o cantidad de consumo.
La cuarta es vigilar la reformulación. Reducir azúcar para sustituirla indiscriminadamente con edulcorantes no necesariamente produce el cambio alimentario que se busca.
La quinta es proteger especialmente a la infancia. Si un producto contiene advertencias, permitir que se promocione mediante personajes, regalos o celebridades contradice el propósito de la política.
Finalmente, las autoridades deben evaluar resultados: compras, reformulaciones, comprensión del consumidor, exposición de niñas y niños a la publicidad y evolución de los indicadores de salud.
Una transformación que va más allá del empaque
La propuesta india confirma que el etiquetado frontal ya no es un experimento aislado. Se está convirtiendo en una herramienta de política pública utilizada por un número creciente de países.
México fue uno de los mercados que decidió confrontar directamente la manera en que se presentan los alimentos envasados. India, con más de mil 400 millones de habitantes y una industria alimentaria en expansión, podría llevar esa discusión a una escala completamente distinta.
Si la regulación avanza, las grandes compañías internacionales deberán elegir entre colocar advertencias, reformular sus productos o desarrollar versiones diferentes para el mercado indio.
Sin embargo, la responsabilidad no puede depositarse únicamente en el consumidor. Leer un sello ayuda, pero no corrige la falta de acceso a alimentos frescos, el precio de una dieta saludable, la publicidad dirigida a menores ni las jornadas laborales que dejan poco tiempo para cocinar.
La nueva batalla mundial contra los ultraprocesados se está librando en el frente de los envases, pero su verdadero terreno es mucho más amplio: la composición de los productos, las estrategias de mercadotecnia, la regulación y el derecho de las personas a conocer con claridad qué están comiendo.
México ya demostró que una figura negra sobre un empaque puede obligar a la industria a moverse. India está decidiendo ahora si quiere provocar una transformación semejante.









Comentarios